La ingeniera geóloga Luiraima Salazar descartó la existencia de patrones de peligro inminente tras el hallazgo de un enjambre de sismos cerca de la isla La Tortuga.
En su informe técnico difundido el 19 de julio, la especialista detalló que la dinámica telúrica nacional mantiene una tendencia de baja magnitud y microsismicidad. La experta atribuyó los temblores a un proceso natural de reacomodo de las placas tectónicas posterior a los eventos del 24 de junio.
Durante la madrugada se registraron eventos de magnitud 3,0 tanto en La Guaira como en Boca de Aroa, sumados a movimientos menores en Caracas, Los Teques, Naiguatá y La Victoria.
La escasa profundidad del epicentro en el Litoral Central, fijada en 3,9 kilómetros, provocó que la población sintiera el movimiento con mayor fuerza.
En consecuencia, la plataforma automatizada Android Earthquake Alerts notificó preliminarmente un valor de 4,1, mientras que Funvisis confirmó posteriormente una magnitud de 3,0.
La geóloga aclaró que la diferencia entre ambas estimaciones “es completamente esperable desde el punto de vista sismológico y no debe interpretarse como una contradicción entre ambas fuentes”.
“Un sismo M 3.0 con un hipocentro de apenas 3.9 km de profundidad puede alcanzar intensidades III e incluso IV en la escala de Mercalli Modificada en las zonas más cercanas al epicentro. Siendo mayormente percibido por buena parte de la población sin ocasionar daños estructurales significativos”, indicó.
Análisis en La Tortuga y el sistema El Pilar
Por otra parte, las estaciones de medición detectaron una seguidilla de sismos al sur y sureste de la isla La Tortuga con valores comprendidos entre 2,4 y 3,6. Salazar puntualizó que este fenómeno responde a un reajuste espacial localizado, aunque los datos actuales impiden vincularlo a una falla geológica determinada.
“Ambos eventos son consistentes con la actividad tectónica propia del sistema de fallas de El Pilar y no deben interpretarse automáticamente como réplicas directas asociadas al doblete sísmico del 24 de junio”, explicó.
La geóloga enfatizó que la secuencia de movimientos en La Tortuga no anuncia la llegada de un terremoto de mayor escala. Ni tampoco genera riesgo de oleaje anómalo para la línea costera venezolana. La experta exhortó a las comunidades a mantener actualizados los protocolos familiares de prevención y a verificar la estabilidad de las infraestructuras.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973