Choroní, conocido nacional e internacionalmente como uno de los tesoros turísticos más importantes del estado Aragua y de la costa central venezolana, enfrenta hoy una de las contingencias de infraestructura más importantes de su historia reciente.
Este pueblo, famoso por sus paisajes entre el Parque Nacional Henri Pittier y el Mar Caribe, su cultura afrodescendiente, sus tambores y su invaluable arquitectura colonial, no solo lucha por reactivar su economía turística, sino por salvar su patrimonio físico y la seguridad de sus habitantes después de los dos terremotos ocurridos en Venezuela el pasado 24 de junio.
El balance de los daños materiales e históricos en esta localidad del municipio Girardot es significativo. Las evaluaciones de infraestructura civil han encendido las alarmas de las autoridades y de la comunidad, dejando en evidencia la vulnerabilidad en la que han quedado decenas de familias y sus principales puntos de referencia histórica. El ambulatorio, tipo dos, también está afectado a nivel estructural.
Casas en rojo
Los informes técnicos de habitabilidad urbana arrojan un saldo crítico de 60 viviendas marcadas en «código rojo» (daños estructurales graves e inhabitables), localizadas en su gran mayoría en las zonas agrícolas del campo de Choroní. Asimismo, las autoridades locales reportan 124 inmuebles con «código amarillo», lo que representa afectaciones moderadas que requieren reparación urgente.
La situación es especialmente compleja dentro del corazón histórico del pueblo. Según una publicación del medio El Carabobeño, un total de 16 casas ubicadas en el casco colonial presentan daños de cuidado.
Debido al estatus de protección legal que posee la zona, estas estructuras no pueden ser intervenidas, reparadas ni modificadas por sus propietarios sin una inspección final, un informe definitivo y la autorización directa y expresa del Instituto de Patrimonio Cultural (IPC).
Esta situación mantiene en vilo a residentes como Rosanna Márquez, quien vive justamente a la entrada del casco colonial.
Márquez relató a El Carabobeño cómo el sismo transformó su cotidianidad al verse obligada a mudar su cocina al área del comedor debido a los severos daños sufridos en la estructura trasera de su hogar, afectando también el techo y el baño.
«Una de las tantas personas que vino a inspeccionar nos dijo que las paredes inclusive se movieron un centímetro», detalló la afectada, reflejando el temor de los vecinos ante el riesgo latente de desplome.
Patrimonio eclesiástico al borde de la demolición
Más allá de las viviendas particulares, un impacto significativo a la identidad e historia de Choroní lo sufren sus templos religiosos. Los terremotos, que alcanzaron magnitudes de 7,2 y 7,5, han dejado a dos de las iglesias más icónicas de la costa de Aragua en estado crítico.
En declaraciones ofrecidas a Unión Radio, el párroco de la localidad, Edinson Correa, confirmó que los organismos especializados que evaluaron las edificaciones religiosas no descartan la pérdida total de estas estructuras.
El diagnóstico emitido por un arquitecto del IPC, tras la inspección más reciente del pasado 15 de julio, determinó que tanto la Iglesia Santa Clara de Asís como la capilla San Juan Bautista se encuentran “a nivel de demolición”.
La Iglesia Santa Clara de Asís está ubicada en el pueblo, es considerada la estructura eclesiástica más antigua de la zona, con una data que se remonta a la fundación misma de Choroní en el año 1622, mientras que la Capilla San Juan Bautista, situada en Puerto Colombia (la zona pesquera y turística que sirve de puerto hacia las playas como Playa Grande, Cepe y Chuao), fue erigida aproximadamente 200 años después.
El padre Correa detalló a Unión Radio que la mayoría de las columnas de ambos templos presentan grietas severas y profundas que comprometen por la estabilidad de los techos y las naves principales.
«El estado de las estructuras es grave«, advirtió el sacerdote, explicando que los representantes de ingeniería y patrimonio histórico fueron contundentes al plantear la demolición como un escenario probable para garantizar la seguridad pública.
Fe improvisada
Mientras se define el destino arquitectónico del pueblo, la vida espiritual y comunitaria de Choroní ha tenido que adaptarse a la emergencia.
Las actividades religiosas y de culto fueron trasladadas a espacios provisionales. Actualmente, en Puerto Colombia los fieles asisten a las misas improvisadas en plena plaza pública, mientras que en el pueblo se está utilizando la casa de las hermanas Agustinas como un templo temporal para resguardar a la feligresía.
El futuro de estos monumentos históricos dependerá de los próximos pasos gubernamentales. El párroco Correa indicó que el alcalde del municipio Girardot, Rafael Morales, visitó la zona afectada y adelantó la convocatoria urgente de un arquitecto especialista en patrimonio histórico.
Esta evaluación será el veredicto determinante para decidir si es posible un proceso de restauración o si, por el contrario, se procederá de manera irreversible con la demolición de los icónicos templos.
Para un pueblo como Choroní, donde el turismo histórico y religioso es el motor que sustenta a posadas, lancheros, artesanos y comerciantes, la pérdida de su patrimonio colonial no solo representa un duro revés cultural y espiritual, sino un golpe económico directo a una de las comunidades costeras más hermosas de Venezuela.
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