Ciudad Guayana.- El Tribunal Primero de Control del Circuito Judicial de Ciudad Bolívar difirió –por segunda vez en poco más de un mes- la audiencia de juicio en el caso del cardiólogo Moisés Zagala, detenido abruptamente el 1 de agosto de 2025 al salir de su trabajo en el estado Bolívar, al sureste de Venezuela.
Después de casi un año de su arresto por parte de agentes de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), la familia del profesional de la salud dijo que no sabe cuáles son los delitos que le acusan porque no han tenido acceso al expediente, aunque presumen que la imputación está relacionada con asuntos informáticos.
Zagala, quien luego de su detención estuvo tres meses en desaparición forzada, ha pasado por tres centros de reclusión en menos de un año: Boleíta, Fuerte Tiuna y El Rodeo I, aunque el sitio de reclusión fijado por el tribunal fue Barcelona, en el estado Anzoátegui.
¿Discreto cardiólogo o genio informático?
En 2022, el nombre del médico salió del anonimato y de su discreta vida en Ciudad Bolívar y apareció en un reporte formal del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. La justicia norteamericana lo señala de ser un presunto cracker capaz de vulnerar sistemas informáticos mediante herramientas de ransomware.
Es decir, el FBI sospecha que Zagala es el genio detrás de la creación de sistemas maliciosos que ingresan a ordenadores y captan información sensible de empresas establecidas en territorio federal.
Es así como en Estados Unidos existen datos públicos sobre el estatus de acusación contra el cardiólogo, pero en Venezuela el silencio y las irregularidades son la variable común en el caso. Por eso, lo que exige la familia del médico venezolano-francés es que se le respeten sus derechos y que la justicia venezolana cumpla con el debido proceso.
Juicio opaco y audiencias telemáticas
Gustavo Zagala, hermano del detenido, dijo a El Pitazo que el juicio comenzó en junio, pero no ha habido avances porque los agentes que practicaron el arresto, que son los testigos que promueve la fiscalía, no han asistido a las audiencias telemáticas. La última suspensión de la audiencia ocurrió el 21 de julio.
“El fiscal pretendió que se siguiera la dinámica de que los testimonios se llevaran a cabo de forma telemática y la jueza, en las dos oportunidades, se ha negado. La fiscalía pretende hacer todo por teléfono, como ha venido siendo el caso. No sabe si la jueza se ha negado por cuidarse las espaldas o por otra razón”, dijo el hermano del médico.
Cabe destacar que en Venezuela las denominadas ‘audiencias telemáticas’ se ejecutan, en la mayoría de los casos, sin asistencia legal privada. “Se hacen a través de una llamada telefónica de WhatsApp: por un lado está el juez en Ciudad Bolívar, el fiscal en su despacho y por el otro lado está Moisés sin su abogado”, explicó el pariente.
También señaló que a los funcionarios de la embajada de Francia no se les ha permitido una visita consular para verificar el estado de salud de Zagala. En febrero de 2026, la familia alertó que el médico tiene un cuadro de desnutrición, es hipertenso y padece psoriasis, condiciones que requieren atención constante.
“Hay insalubridad en ese sitio, la falta de comida y la inexistencia de exámenes médicos confiables. También hay maltratos; cuando echaron gas lacrimógeno en las celdas, hace unas semanas, Moisés también salió afectado”, declaró el hermano.
La familia reiteró la irregularidad que suponen los 750 kilómetros que hay entre el tribunal que conoce el caso –en Ciudad Bolívar- y la cárcel El Rodeo 1, en el estado Miranda, donde permanece el doctor Zagala.
“Eso es algo que no tiene sentido. Solo quieren quebrar a la familia desde el punto de vista psicológico y económico porque eso representa un gasto enorme que no podemos costear”, dijo, refiriéndose a las ocasiones en las que tienen que llevarle comida o medicamentos a su hermano.
Conversación con el FBI
En enero de 2026, Gustavo Zagala concedió una entrevista a César Batiz, director de El Pitazo. En la conversación, disponible en el canal de Youtube de este medio, el pariente reveló algunos detalles del caso.
Dijo que el 3 de mayo de 2022, cuando vivía cerca de Miramar, Florida, EE. UU., recibió la visita de agentes federales que se identificaron como miembros del FBI.
Según su versión, ese día los agentes pidieron llamar a Moisés y conversaron por teléfono con él. En esa primera visita —afirmó— no le hablaron de una acusación directa, sino de una investigación amplia en la que el nombre del médico había aparecido y de la intención de advertirle que podía estar siendo “engañado por personas malas”.
Unos 13 días después, el 16 de mayo de 2022, el FBI publicó el reporte con el nombre y los señalamientos en contra del médico. Gustavo Zagala también afirmó que, tras nuevas conversaciones, el FBI habría hecho una oferta a su hermano: colaborar con la agencia y, a cambio, gestionar papeles migratorios para él, su pareja y su hijo, pero fue rechazada.
El entrevistado sostuvo que, tras la publicación del reporte del FBI, Moisés se puso a la orden de Interpol y del Ministerio Público en Caracas. Dijo que acudió para notificarse de una alerta roja y que en el Ministerio Público le habrían respondido que no existía denuncia local y, por lo tanto, no podían actuar.
Según la familia, desde ese momento y hasta el 1 de agosto de 2025 no hubo actuaciones visibles por parte de autoridades venezolanas: aseguran que el médico siguió viviendo en el mismo domicilio, mantuvo sus trabajos y continuó su rutina en Ciudad Bolívar.
“No hay bienes de fortuna”
El hermano del médico denunció que la detención ocurrió sin orden judicial y que ese mismo día hubo un allanamiento en su vivienda también sin orden.
Uno de los puntos centrales del relato es la búsqueda de dinero. Gustavo Zagala afirmó que la familia recibió el mensaje de que las autoridades buscaban 2,5 millones de dólares en efectivo y que esa sería la razón por la que el apartamento del médico —según vecinos— fue intervenido durante semanas. La familia niega la existencia de esa suma y afirma que no hay bienes de fortuna.
En su cuenta en Instagram, el hermano del médico afirma que solo le han encontrado a su hermano $700. “Luego de siete años de exhaustiva investigación por parte del FBI y seis meses de violenta investigación penal en Venezuela”, dijo. La exigencia de la familia es concreta: un proceso judicial con garantías mínimas, sin torturas y con abogado de confianza.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973