
Por años en Venezuela la simulación se transformó en un negocio; y uno muy rentable.
Y ¿a qué me refiero? Bueno estoy hablando de la simulación de la “normalización” de lo anormal o de la institucionalización de lo inmoral e indebido.
Durante el régimen chavista, la simulación de “ser opositor” se convirtió en un negocio apetecible donde más de uno se sumó para lavarle el rostro al régimen mientras se llenaban los bolsillos.
Así, hubo simuladores de candidatos; es decir, personas que se vistieron de aspirantes alternos al régimen para simplemente blanquear los procesos electorales fraudulentos del chavismo.
La simulación fue grande. Todavia en este momento hay muchos que simulan ser empresarios; personas que invierten dinero en negocios de toda índole, individuos que no se sabe de dónde sacaron sus fortunas y levantan empresas o comercios que se caen al cabo de muy poco tiempo.
Los simuladores son económicos, son políticos, son sociales. Son los mismos que pretenden normalizar el caos del chavismo, los mismos que hablaban de la recuperación económica tomándose fotos en burbujas que no tardaron en explotar.
Por casi 30 años, más de uno jugó a la simulación permanente.
Miembros de una misma familia que se “peleaban” para colocarse cada uno en una acera distinta; supuestos rompimientos que nunca fueron tales, sino estrategias del régimen para crearse su propia oposición o sus propios adversarios a la medida.
Cuando volteamos la mirada vemos muchísimos actores políticos que jugaron la partida de la dualidad; que decían una cosa y hacían otra totalmente diferente. Por eso la desconfianza creció entre los venezolanos.
Ante tanta falsedad; ante tanto engaño; ante tanto doblez de todos ellos, se levantó un ejemplo de firmeza, de lucha real y de principios auténticos, se levantó María Corina Machado.
Y con ella se está levantando toda Venezuela.
Ella rompió la cadena de la simulación –aunque algunos siguen pretendiendo unirla y mantener los eslabones de esa mentira–; ella fue la que permitió darle esperanza a millones de venezolanos que ya la habían perdido.
Hoy, la inmensa mayoría del país confía en María Corina Machado porque ella no simula; ella es una líder de verdad; ella sí lucha abierta y directamente contra el chavismo que tanto daño le ha hecho a nuestra nación.
Los venezolanos confían en María Corina Machado porque ella no se parece a nadie; ella es real, auténtica, ella es ella. María es la voz de ese pueblo que no quiere seguir siendo utilizado, manipulado y humillado por el régimen y sus secuaces.
Y, mientras ellos siguen en su engaño, simulando algo que no son; la inmensa mayoria sigue al lado de la bien llamada Dama de Hierro haciendo lo que tienen que hacer por el bien de Venezuela; seguir junto a ella luchando por el futuro y para lograr la real transición nacional.
Así de sencillo.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973