Bajo el cielo encapotado de Caracas, la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda, conocida como La Carlota, se convirtió este jueves 6 de agosto en el epicentro de un nuevo capítulo de la política venezolana. A partir de la 1:00 de la tarde, las delegaciones de la Asamblea Nacional de 2015 y del chavismo se citaron para intentar, una vez más, trazar un camino común en medio de una crisis que no da tregua. Sin embargo, el hermetismo marcó la jornada.
Lo que inicialmente sería un encuentro con acceso a periodistas, terminó con restricciones que solo permitieron el ingreso de fotógrafos para capturar el saludo inicial, dejando a la prensa fuera de las deliberaciones.
En una carpa instalada en el Centro de Convenciones de La Carlota se tenía previsto el encuentro entre ambas delegaciones. Sin embargo, hasta las 2:30 de la tarde no se había observado el ingreso de los diputados de la Asamblea Nacional de 2015 ni de la Asamblea Nacional de 2025, mientras el acceso para la prensa permanecía restringido.
Comienza el diálogo sin una declaración oficial: solo fotografías de las dos delegaciones
Para el ciudadano de a pie, las sillas ocupadas por figuras como Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez parecen estar a años luz de su realidad inmediata.
La delegación opositora la integrarán Dinorah Figuera, Marco Aurelio Quiñones, Ramón López, Jorge Millán, Juan Miguel Matheus y Desiré Barboza, el lugar de Sergio Vergara.
Por el chavismo estarán cinco diputados de la AN y una ministra: Jorge Rodríguez, Pedro Infante, América Pérez, Génesis Garvett, Jorge Arreaza y Ana María San Juan.
Repetición de guiones
Para muchos, este diálogo no es más que una repetición de guiones pasados. «Honestamente, en este país ahorita nada sirve, todo es lo mismo y cada quien jala para su lado para lo que le interesa», comentó una ciudadana que prefirió el anonimato, describiendo el proceso como un «circo» movido por intereses externos.
La tutela de Estados Unidos en este proceso, con la participación directa del Departamento de Estado y Marco Rubio, es vista por algunos sectores como una farsa que ignora la soberanía y las necesidades reales del pueblo.
La opacidad del encuentro en La Carlota generó críticas inmediatas. «Eso tiene que ser público. Eso tiene que ser público. ¿Cómo es eso a puerta cerrada?», cuestionó otro entrevistado, calificando la situación como fuera de contexto, en un sistema que aspira a ser democrático.
Más allá de la política de alto nivel, la nota discordante la pone la economía diaria. Mientras la delegación opositora y la oficialista debaten agendas, un auxiliar de un hotel de cinco estrellas desplomado en La Guaira, explicó lo que significa vivir con un sueldo de 450 bolívares y haber perdido todo por los terremotos.
«Nos empujan al sistema socialista», afirmó este sobreviviente del doble terremoto, comparando la situación de Venezuela con la de Cuba y expresando su preferencia por un modelo donde el esfuerzo permita adquirir bienes básicos, pagar una clínica o planear unas vacaciones. Su diagnóstico es lapidario y cita una frase: «si no se roban la plata, la plata alcanza».
Este diálogo, que se extiende bajo la sombra de fracasos previos desde el año 2002, tiene como fecha límite diciembre para presentar propuestas concretas. No obstante, temas vitales como la crisis eléctrica que genera apagones diarios desde abril o la liberación de presos políticos parecen haber quedado, por ahora, fuera del radar oficial de una mesa que, a puerta cerrada, intenta decidir el futuro de un país que ya no cree en promesas.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973