El presidente de China, Xi Jinping, llega a Estados Unidos para su primera visita en once años, donde este jueves sostendrá un encuentro clave con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Este será el tercer diálogo entre ambos líderes en menos de un año, pero en esta ocasión lo hacen desde realidades políticas muy distintas: Trump enfrenta presiones por las elecciones de mitad de mandato y el conflicto prolongado con Irán, mientras que Xi se consolida en su camino hacia un cuarto mandato al frente del Partido Comunista Chino, con cinco años adicionales por delante.
Sin acuerdos históricos en el horizonte
Según lo señalado por *The Wall Street Journal*, el mandatario chino no llevará consigo una delegación numerosa de altos ejecutivos empresariales, a diferencia de lo que hizo Trump durante su visita a Pekín en mayo de este año. El contexto actual no parece el más propicio para grandes avances.
"El presidente estadounidense llegó a prometer la eliminación de las importaciones chinas mediante aranceles, pero ahora enfrenta niveles históricos de baja aprobación, justo en vísperas de las elecciones de mitad de mandato y el vencimiento de una tregua comercial crucial. Cualquier acuerdo histórico entre ambas superpotencias podría perjudicar más que beneficiar las perspectivas políticas de Trump", explica Hudson Lockett, periodista y analista de Asia para *Reuters*.
La tregua comercial, en la cuerda floja
El tema central de la agenda será la posible extensión de la frágil tregua comercial entre ambos países, que expira el 10 de noviembre. Al respecto, Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, confirmó que persisten desavenencias sobre los términos de una eventual prórroga.
"Tenemos la impresión de que hoy no se concretará la extensión, pero aún queda tiempo. Espero que sigamos dialogando, y creo que ambas partes lo desean", declaró Greer este lunes.
Al ser consultado sobre si se negociaba una ampliación de tres a seis meses, el funcionario respondió que "probablemente ese sea el plazo adecuado", aunque es poco probable que se anuncie esta semana.
Otro punto clave será la reducción mutua de aranceles, conocida como el objetivo "30 por 30": cada país eliminaría los aranceles sobre 30.000 millones de dólares en bienes importados. El anuncio se espera con tal certeza que, de no materializarse, sería una señal de graves problemas en las negociaciones.
Inteligencia artificial: el nuevo campo de batalla
En los últimos días, la inteligencia artificial ha ganado protagonismo en la agenda bilateral. Tanto Washington como Pekín reconocen que esta tecnología estratégica tendrá un impacto decisivo en el equilibrio de poder, tanto en el ámbito económico como en el de la seguridad.
Las principales preocupaciones de Estados Unidos giran en torno a dos temas: la *destilación* —el uso por parte de empresas chinas de modelos estadounidenses para entrenar los suyos— y el riesgo de que actores malintencionados exploten los modelos chinos de IA con fines peligrosos. Por su parte, China rechaza que el debate sobre seguridad se convierta en una herramienta para limitar su desarrollo tecnológico.
Según el *Atlantic Council*, Xi Jinping planea llevar ejecutivos de empresas chinas de IA a la cena de Estado, y Trump hará lo propio. Lo más probable es que ambos expongan sus posturas durante la cumbre y, en el mejor de los casos, acuerden continuar el diálogo para avanzar en un marco más constructivo.
Taiwán: el tema más delicado
En vísperas de la visita, el periódico oficial chino *People's Daily* estableció cuatro líneas rojas para China:
- La cuestión de Taiwán
- La democracia y los derechos humanos
- Los sistemas y vías políticas
- El derecho al desarrollo
"La cuestión de Taiwán, la democracia y los derechos humanos, los sistemas y vías políticas, y el derecho al desarrollo son las cuatro líneas rojas de China, que no pueden ser desafiadas. Estas son las barandillas y la red de seguridad de las relaciones entre China y Estados Unidos", señala la publicación.
Además, *Reuters* informó que Xi Jinping presionará a Trump sobre Taiwán. Pekín podría basarse en un comunicado conjunto firmado por ambos países en 1982, donde Washington expresó su intención de reducir gradualmente las ventas de armas a la isla.
China también buscaría que Estados Unidos suspenda las entregas de armamento que Taiwán ya ha comprado. Según fuentes citadas por *Reuters*, Xi podría argumentar que Taipéi es "el provocador y la única fuente de inestabilidad" en las relaciones bilaterales, y que está alterando el *statu quo*.
La cumbre se celebra en un momento en que Trump aún no ha aprobado un nuevo paquete de armas para Taiwán, valorado en unos 14.000 millones de dólares. En diciembre, su administración autorizó un paquete anterior de unos 11.000 millones, descrito como el mayor hasta ese entonces. Tras su reunión con Xi en Pekín en mayo, Trump declaró que mantenía en suspenso el nuevo acuerdo, calificándolo de "muy buena ficha de negociación".