🔴🔵 La Iglesia católica y organizaciones civiles se unen para proveer ayuda a afectados por terremotos

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La articulación entre la Iglesia católica, fundaciones, voluntarios civiles y organizaciones humanitarias define el modelo de respuesta logística para atender a los afectados por los terremotos del pasado 24 de junio. Mediante alianzas estratégicas, estos equipos coordinan la recepción, clasificación y distribución de suministros básicos, garantizando que la asistencia llegue de forma directa a las comunidades afectadas por la contingencia.

Uno de estos puntos está en la Iglesia San Bernardino de Siena, en Caracas, la cual funciona como centro de acopio. Este centro está respaldado directamente por la organización religiosa Cáritas Venezuela y trabaja bajo la modalidad estricta de recepción de donativos materiales, por lo que el personal no gestiona ayudas económicas en el templo.

Los equipos de voluntarios reciben de la ciudadanía ropa, lencería, artículos de higiene persona, insumos médicos y alimentos no perecederos. Estos últimos registran la mayor rotación dentro del inventario, pues el centro de acopio los despacha de forma inmediata hacia las zonas afectadas para agilizar la asistencia alimentaria de los damnificados.

Coordinación inmediata y redes de distribución

La iglesia San Bernardino de Siena activó su centro desde el mismo día de la tragedia, tras la autorización del presbítero Numa Rivero. Liceth González, coordinadora de Cáritas Parroquial San Bernardino de Siena, explica que, ser la única parroquia operativa en la zona afectada, el equipo de Cáritas Parroquial estableció contacto directo con los residentes para levantar una data de quienes habitan cerca del templo y pernoctan afuera de los edificios por daños estructurales.

La operación logística funciona bajo una red de alianzas civiles e internacionales. La organización VIHvos y VIHsibles administra los donativos de insumos médicos, medicinas, tapabocas y guantes. Por su parte, la estructura de Cáritas Parroquial, liderada por 11 personas y un grupo de colaboradores, recibe, selecciona y empaqueta calzado, ropa y lencería, descartando lo deteriorado porque “sería perjudicial y además de eso contaminar”.

González indicó que la movilización de los suministros responde a la demanda inmediata. El centro despacha los alimentos no perecederos hacia los sectores afectados o puntos de acopio en La Guaira, El Junquito, Quinta Crespo, El Paraíso y Coche. Para el traslado, la parroquia emite un salvoconducto improvisado para tener control de a quién entregan los insumos y “garantizar que le llegue directamente a las víctimas”.

Cáritas Parroquial San Bernardino mantiene comunicación con el coordinador Gerardo Suárez para enlazar con Cáritas Caracas y Cáritas Venezuela. Esta conexión permite abastecer a otras sedes cuando presentan faltantes, aunque el centro de San Bernardino cuenta con inventario suficiente gracias a las donaciones de la comunidad.

El centro también provee alimentación a los funcionarios policiales de la zona y dotó de ropa a médicos locales. 

Ante las solicitudes de aportes económicos, el personal redirecciona a los donantes hacia Cáritas Venezuela, ya que en la parroquia no reciben donativos monetarios, pues González aclara que “todo eso se gestiona a través de Cáritas Venezuela”.

El activismo y el gremio médico unidos al mismo propósito

El equipo médico y activistas por los DD. HH. también estructuran la respuesta logística dentro del templo. Diego Rosal, médico y oficial de Salud del proyecto VIHvos y VIHsibles de la organización PP Foundation, coordina la recolección e inventario de insumos médicos para su distribución en hospitales, centros de acopio y refugios del Área Metropolitana de Caracas, La Guaira y otros, enfocándose en las poblaciones afectadas e incomunicadas.

La recepción de donativos abarca una gama amplia de productos farmacológicos y quirúrgicos. Los pares educadores del proyecto –que incluye a médicos y activistas– clasifican el material clínico como catéteres, llaves de tres vías, adhesivos, gasas, alcohol, agua oxigenada, tubos de ensayo y kits de laparotomía para atender cualquier requerimiento de salud en el contexto de la emergencia.

La demanda de suministros experimenta variaciones conforme avanzan los días desde el evento sísmico. El oficial de salud explica que los primeros días exigieron insumos específicos para canalizar “síndromes de aplastamiento, fracturas múltiples, todo lo que es el contexto de tratamiento de politraumatizados”. Actualmente, la estrategia cambia y el equipo se aboca a la recaudación de antiinflamatorios y antibióticos, tanto para administración por vía oral como parenteral.

La planificación médica contempla un escenario de asistencia a mediano plazo que se extenderá entre tres y seis meses. Durante este período, la organización prioriza la recaudación de tratamientos para afecciones crónicas, incluyendo medicamentos tiroideos, hipoglucemiantes, antihipertensivos y “antiinflamatorios por cantidades industriales”.

Organización de kits de higiene y atención a sectores vulnerables

El voluntariado civil complementa la clasificación de los suministros dentro de la misma sede parroquial. Ninfa Noriega, voluntaria de la Fundación Caixa, coordina al equipo encargado de gestionar los donativos de artículos de limpieza e higiene personal.

El equipo de trabajo recopila y organiza toallas sanitarias, toallitas húmedas, papel higiénico, toallas de papel, jabones, crema dental e hisopos. Asimismo, los voluntarios clasifican pañales para niños y adultos mayores. Noriega detalla que los donativos de la fundación van destinados específicamente a Caraballeda, en La Guaira, debido a que este sector registra una menor atención y la ayuda no llega con la misma frecuencia que a otros puntos.

La preparación de insumos atiende también las necesidades de los nuevos centros de resguardo en la capital. El personal organiza artículos de higiene y limpieza para abastecer el refugio que se ha ido activando en las instalaciones del Hotel Ávila, a donde trasladan de forma progresiva a los afectados por los sismos.

La atención a la población infantil constituye una prioridad dentro de la cadena de clasificación, por lo que el equipo ensambla kits especiales para bebés con teteros y otros productos esenciales. Sin embargo, la coordinadora advierte sobre el desabastecimiento de ciertos rubros sensibles y señala que les “hace falta muchísimo lo que es alimentos para los neonatos, para los bebés, las fórmulas de niños”.

La estrategia de distribución del voluntariado evalúa constantemente las zonas que reciben asistencia para evitar la duplicación de esfuerzos logísticos. Tras constatar que espacios como el Parque del Oeste ya cuentan con un volumen importante de suministros, el equipo redirecciona los kits de limpieza e higiene hacia los sectores que permanecen desatendidos en la coyuntura actual.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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