Max Kruse, exjugador de 38 años de la selección alemana de fútbol, ha dado un giro inesperado a su carrera tras retirarse del deporte profesional. Según lo reportado por The Sun el 1 de noviembre de 2026, ahora se dedica a la venta de helados personalizados inspirados en los colores de los clubes de la Bundesliga.
Un postre único: el helado de espagueti
El emprendimiento de Kruse incluye la producción de *Spaghetti-Eis*, un postre tradicional alemán que simula un plato de pasta. Este se prepara al pasar helado de vainilla por una prensa especial que crea finos hilos, los cuales se acompañan con salsa de fresa y coco rallado para imitar la salsa y el queso. El producto, servido en vasos de 330 ml, es elaborado en su totalidad por él y un socio cuya familia lleva más de 30 años en el negocio de los helados.
Clubes beneficiados
Actualmente, el helado ya está disponible para equipos como Borussia Dortmund, MSV Duisburg, VfL Bochum, Preussen Münster, Fortuna Düsseldorf y Arminia Bielefeld.
El pasado que marcó su carrera
Kruse, quien jugó en equipos como Werder Bremen, Wolfsburgo y SC Paderborn (su último club en 2023), reveló hace dos años un episodio que lo alejó del Mundial 2014. Según su versión, en 2013, durante una concentración de la selección alemana en Londres, solicitó los servicios de una trabajadora sexual directamente a su habitación. Este hecho, que rompe con su costumbre de pedir acompañantes en otros pisos para mantener discreción, lo llevó a cruzarse en el pasillo con Hansi Flick, entonces asistente del seleccionador.
Minutos después, Oliver Bierhoff, gerente del equipo, y Flick le ordenaron abandonar la concentración. Kruse asocia este incidente con su exclusión del equipo, aunque el entonces entrenador Joachim Löw desmintió esta relación y atribuyó la decisión a razones deportivas.