Caracas.- Un grupo de periodistas y defensores de Derechos Humanos (DD. HH.) iniciaron una campaña en la que solicitan ayuda para que las mujeres que pernoctan en el campamento apostado a las afueras de la cárcel de El Rodeo I, en el estado Miranda, puedan continuar a las afueras de este centro de reclusión exigiendo la libertad de los presos políticos en Venezuela. Este grupo de familiares, que ha permanecido en el lugar de manera ininterrumpida, enfrenta el deterioro físico de sus carpas, único espacio de resguardo, tras meses de exposición a la intemperie.
“Luego de tres meses, el sol y la lluvia han destruido sus carpas, refugio de su clamor”, dicen periodistas en un video compartido con los medios de comunicación. Destacan que el paso del tiempo y las condiciones climáticas adversas han comprometido la integridad de los refugios donde estas mujeres pernoctan y mantienen su vigilia.
Por esta razón, hacen un llamado a la solidaridad para obtener una pequeña ayuda que les permita sustituir estas carpas y así contribuir al mantenimiento de un espacio que se ha transformado en un punto de apoyo moral y emocional crítico para todas las familias involucradas.
El campamento en El Rodeo I no es solo una serie de carpas apostadas en el lugar; según los testimonios, representa un bastión de libertad para todos aquellos que se encuentran detenidos por motivos políticos en el país. A pesar de que se denuncia que el Gobierno ignora la situación de unas 500 familias de presos políticos, estas mujeres se mantienen firmes en su postura de resistencia.
La solicitud de apoyo busca facilitar que estas mujeres puedan permanecer en el sitio exigiendo la libertad de sus familiares. Los aportes y donaciones que se logren recaudar serán destinados a la sustitución de las carpas.
El refugio, que hoy se encuentra debilitado por el sol y la lluvia, ha sido el hogar de estas mujeres durante los últimos meses, desde que el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció la excarcelación de un número importante de presos en el país y comenzaron las discusiones de la Ley de Amnistía, aprobada en febrero y aplicada hasta el 23 de abril, cuando se anunció su fin.
El campamento en el Rodeo I, así como los que permanecen en otros centros de detención del país, funciona como el centro de operaciones desde donde se visibiliza el drama de las familias afectadas que, según denuncian, han sido dejadas de lado por las autoridades. La permanencia de este punto de apoyo es vista como una necesidad para mantener viva la esperanza y la exigencia de justicia en un contexto donde el silencio amenaza con imponerse.
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