Los riesgos sanitarios y los desafíos para la salud pública tras los terremotos de gran magnitud del pasado 24 de junio no han acabado. La vida en refugios o campamentos temporales, la concentración de personas en espacios compartidos y reducidos, la escasez y los problemas en el suministro de agua potable crean un ambiente propicio para la aparición de enfermedades contagiosas.
Ante esta nueva realidad, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) decidió compartir una serie de recomendaciones claves con el fin de resguardar a las familias damnificadas y contener los posibles riesgos sanitarios en las zonas de ayuda humanitaria.
El médico gastroenterólogo y presidente de la organización, el doctor Cono Gumina, explicó que los factores como el hacinamiento, las fallas en el acceso a los servicios básicos y la alteración de las rutinas diarias de higiene de cada individuo pueden representar los principales detonantes de afecciones estomacales y de la piel. Sin embargo, aclaró que se trata de una contingencia totalmente evitable si las comunidades logran adoptar de manera colectiva e individual medidas de control sanitario.
“En situaciones de emergencia, la prioridad epidemiológica es cortar las vías de transmisión de patógenos. Cuando el agua es escasa y convivimos estrechamente con otras familias, la disciplina en el manejo de lo que consumimos y cómo desechamos los residuos es lo que contiene un brote”, señaló Gumina.
Amenazas en la salud
Las mayores amenazas dentro de los refugios temporales se concentran en tres puntos importantes de infección. En primer lugar se ubican las enfermedades gastrointestinales, las cuales son provocadas por el consumo directo de agua no apta o alimentos que han perdido la cadena de frío, así como aquellos que se han contaminado con bacterias, virus o parásitos durante la manipulación, lo que puede traer consigo cuadros severos de diarrea y deshidratación.
El segundo peligro son las afecciones dermatológicas, que pueden empezar por el contacto prolongado con ropa húmeda, la falta de aseo corporal, el uso compartido de colchonetas o cobijas que no han sido ventiladas como se debe, la manipulación de escombros o de aguas estancadas sin protección, lo que puede facilitar la propagación de infecciones bacterianas, fúngicas, ectoparásitos o dermatitis.
Finalmente, el tercer factor de riesgo involucra los vectores y residuos, ya que la acumulación inadecuada de los desechos sólidos y las heces atrae moscas, roedores y zancudos. Estos pueden incrementar la posibilidad de contraer dengue o infecciones bacterianas combinadas.
“El hacinamiento natural en un campamento temporal facilita que un virus estomacal o una infección cutánea se extienda rápidamente de una persona a otra. El agua y los desechos se convierten en los vectores críticos que debemos controlar de inmediato”, añadió.
Protocolo y manejo de recursos
Para disminuir la acción de estos factores y romper eficazmente la cadena de transmisión de agentes infecciosos, el SAV recomienda aplicar protocolos estrictos tanto en las comunidades afectadas como en los centros de acopio.
La primera recomendación consiste en asegurar la potabilidad del agua cuando no se dispone del mismo embotellado y existe una duda sobre su pureza. Para ello, se debe hervir el agua durante al menos tres minutos completos, a partir del momento de la ebullición. En caso de no contar con la opción, se debe recurrir a la cloración agregando exactamente dos gotas de cloro comercial sin aroma por cada litro de agua y luego dejarla reposar durante treinta minutos antes de consumirla.
Por otra parte, la organización sugiere priorizar la higiene de manos antes de manipular o ingerir comidas, después de utilizar los baños o cambiar pañales y luego de tocar cualquier tipo de superficies comunes. Si el agua es muy escasa se debería de priorizar su uso para el lavado de las manos o emplear soluciones de alcohol al 70 %, lo cual representa una alternativa para la desinfección y limpieza de las manos.
El manejo de los alimentos también requiere un gran cuidado, que obliga a separar los crudos de los cocidos para evitar la contaminación cruzada; mantener los utensilios lavados con agua limpia; evitar la conservación de preparaciones a temperatura ambiente por más de dos horas, y prohibir el consumo de cualquier alimento cuya procedencia sea dudosa o muestre signos iniciales de descomposición.
Organización y vigilancia
El manejo de los desechos representa otro punto importante para la institución. Destacan que las áreas destinadas a baños deben ser para ese uso exclusivo y, ante la necesidad de habilitar zonas improvisadas, el personal a cargo debe asegurar el sellado constante de los pozos utilizando tierra o cal para impedir la proliferación de malos olores. Igualmente, los desperdicios y la basura deben almacenarse en bolsas cerradas herméticamente y distantes de los espacios para dormir y comer.
Con respecto a la prevención de infecciones respiratorias, se recomienda el uso obligatorio de tapabocas en lugares cerrados para todas las personas que manifiesten síntomas virales, como tos o estornudos.
Las autoridades del refugio deben tener un comité de salud encargado de realizar un censo diario entre los refugiados para evaluar síntomas como fiebre, erupciones en la piel o tos persistente. Estos hallazgos tienen que reportarse de inmediato al personal médico para evitar la automedicación, que puede empeorar cuadros epidemiológicos graves y complejos.
“La automedicación en estas circunstancias puede enmascarar cuadros epidemiológicos graves. Ante la presencia de los primeros síntomas, es perentorio reportar el caso de manera oportuna al personal médico, paramédico o de enfermería desplegado en el campamento temporal o al centro de salud más cercano. La detección temprana de un caso evita que este se transforme en un brote comunitario”, advirtió el presidente de la SAV.
Errores en la convivencia diaria
El presidente de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) resaltó que almacenar agua en envases destapados es uno de los errores más comunes, pues permite que entren polvo, insectos y bacterias del ambiente en los contendores; también puede promover que los ciudadanos introduzcan tazas o manos sucias para extraer el agua y terminen por contaminar todo el contenido y anular cualquier proceso previo de desinfección.
Alertó de que consumir alimentos con la idea de no botarlos, debido a la escasez, lleva a las personas a ingerir comidas cuya frescura es dudosa y puede detonar cuadros severos de diarrea. Recomendó también que los utensilios y prendas de vestir sean individualizados.
Con la difusión de estas recomendaciones, la institución reafirma su compromiso con la salud y recuerda que la higiene colectiva es la herramienta más potente para superar con éxito las fases posteriores de la emergencia nacional.
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