La devoción a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá vibra con mayor intensidad en el Zulia. Este viernes 16 de octubre, el Santuario Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá en Maracaibo fue testigo de un momento sublime: la bendición y develación de los mantos sagrados que adornarán a la Campeona de la Salud durante sus Fiestas Patronales. Con este acto, la comunidad católica dio inicio oficial a la cuenta regresiva hacia la tradicional Bajada, el tan esperado reencuentro con la Tablita Morena.
Un mensaje de esperanza y unidad La ceremonia estuvo cargada de simbolismo y reflexión espiritual. Monseñor José Luis Azuaje compartió con los fieles el significado profundo de estas prendas, destacando la alegría que inunda al pueblo zuliano al preparar esta celebración:
«Es una alegría para el pueblo zuliano comenzar ya los preparativos para esta gran fiesta… Se ha querido plasmar la protección de Dios a toda la humanidad, a nuestra casa común, y a todo el que sufre en nuestro país, especialmente a quienes han sido afectados por desastres. También, el acompañamiento de la Santísima Virgen, que nos llena de esperanza y nos acerca cada día más a Dios».
El sacerdote resaltó la importancia de la solidaridad con los más vulnerables, subrayando el papel de la Virgen como guía y consoladora en tiempos difíciles.
Catequesis en cada hilo El presbítero Nedwar Andrade, párroco rector del Santuario Mariano, explicó el valor catequético de cada diseño textil. En especial, describió el manto que lucirá la Patrona en su día central:
«Cada manto es una catequesis viva que busca unirnos a Dios mediante la intercesión de nuestra Madre Santísima. El manto de la Bajada simboliza el reencuentro anual… Su color verde representa la esperanza y la naturaleza, pidiendo a María que interceda ante su Hijo para que nos brinde consuelo, serenidad y protección».
Asimismo, el Padre Andrade recordó que las festividades de este año están inspiradas en la ecología integral y el cuidado de la creación, alineadas con las enseñanzas de la Iglesia. Cada elemento evoca el rezo del Santo Rosario y el lema central, manteniendo en el corazón a los hermanos afectados por adversidades en Venezuela y el mundo.
La invitación final El llamado a los fieles es claro: volver la mirada a Dios a través de la intercesión de la Virgen, viviendo unas fiestas llenas de caridad, oración y fraternidad.